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Oléo de José Fernando de Abascal, Marqués de la Concordia y Virrey del Perú. Pedro Díaz. Commons
José Fernando de Abascal y Sousa
, noble, militar, político, mariscal de campo, virrey del Perú y primer Marqués de la Concordia Española del Perú. Nació en Oviedo en 1743 y murió en Madrid en1821 a los 78 años de edad.

Familia
Era hijo de una familia noble, sus padres fueron José de Abascal y Sainz de Trueba y Gertrudis de Sousa y Sánchez. Se casó con J. Ascendió. Como única heredera de sus bienes y su título nobiliario dejó a su hija María Ramona de Abascal, casada en 1815con el entonces brigadier Juan Manuel Pereira.
Formación
En Oviedo estudió matemáticas
Trayectoria militar
En 1762, con 19 años, ingresó como cadete en el regimiento de Mallorca. Pasó después a la Academia militar de Barcelona, ascendió a subteniente en el regimiento de Toledo, con el que se embarcó en 1767 con destino a Puerto Rico. De regreso, participó en la expedición de Argel, en 1775. Pasó al Río de la Plata con Pedro Cevallos, y se halló en la toma de Santa Catalina y de la Colonia del Sacramento, regresando a España en 1777.Viajó de nuevo a América y en 1796, tomó parte en la defensa de La Habana frente a los ingleses. Tres años después, fue nombrado comandante general e intendente de Nueva Galicia (en el actual México), y en 1804, virrey del Río de la Plata. No llegó a tomar posesión del cargo, ya que fue nombrado virrey del Perú en ese mismo año, cargo que no desempeñó hasta 1806, debido a que en su viaje a Lima fue apresado por los ingleses.Después de ser cesado como virrey de Perú, en 1816, ascendió a capitán general y fue nombrado consejero del Consejo y Cámara de Guerra.
Trayectoria como Virrey de Perú (1806-1816)
El virreinato de Abascal supuso el reflejo del espíritu cultivado que tenía y que se plasmaron en acciones encaminadas a mejorar las condiciones de vida de los súbditos españoles americanos del Perú.Abascal se centró en mejorar la salubridad pública, la cultura y la defensa, que le sirvieron de apoyo en los momentos difíciles por los que atravesó el virreinato, tanto en el interior como en el exterior del mismo.Creó numerosas escuelas-taller y con la colaboración del pintor José del Pozo creó la Real Escuela de Pintura de Lima y apoyó la vacunación antivariólica de los súbditos peruanos.Otra medida sanitaria fue la creación, fuera de los muros de la ciudad de Lima, de un cementerio para evitar enfermedades contagiosas.Impulsó la creación del Colegio de Medicina y del Jardín Botánico (contando para ello con claustro de profesores, biblioteca, salas de prácticas, etc.) para la formación de médicos y especialistas.También impulsó los colegios de San Pablo y del Cercado para la instrucción de los hijos de la élite peruana y fundó el Colegio de Abogados.
Guerra de la Independencia
Ante los sucesos de 1808 adoptó el partido de reconocer a Fernando VII frente a Carlos IV, y no aceptar la cesión de la corona en favor de Napoleón y deJosé I. Su Proclama, al pueblo peruano y a todos los españoles americanos, en la que dijo confiar en la lealtad entre españoles y americanos, en la gloria de la madre patria y de sus hijos de América, se publicó en Diario Mercantil de Cádiz, del 1 de marzo de 1810.También en 1810 dio un Manifiesto contra las instrucciones dadas por el Emperador de los Franceses a sus emisarios, destinados a intentar la subversión de las Américas.Durante la Guerra de la Independencia consiguió enviar grandes cantidades de dinero a la Península, para lo que recurrió a donativos voluntarios, contribuciones forzosas y empréstitos. Se convirtió en el gran defensor de poder español en la América del Sur, en Quito, Alto Perú, Chile e incluso Buenos Aires.En relación con las actividades militares externas destacaron las llevadas a cabo en armas y dinero a favor de Santiago de Liniers y Francisco Javier de Elío en la defensa de Buenos Aires y Montevideo, respectivamente, frente a los ataques de las invasiones Inglesas al Río de la Plata entre 1806 y 1807, como claro ejemplo de la nueva guerra habida entre España e Inglaterra por la hegemonía del mundo marítimo y que fueron repelidos eficazmente por los criollos.Abascal puso en marcha todo un ambicioso y acertado plan de defensa de la ciudad de Lima, el puerto del Callao y sus alrededores, la reparación de la antigua fábrica de pólvora y la reorganización del Ejército Real del Perú.Otro elemento de suma importancia en la defensa de los intereses de la corona fue la reorganización de una flotilla que custodió los mares del sur contra extranjeros e insurgentes. Todo en él fue previsión, buen juicio y eficacia, unidos al apoyo y halago de la elite social peruana de su época.La tradicional alianza anglo-lusa desarrolló estrategias para apoderarse de las ricas posesiones americanas pero, gracias a los avatares bélicos peninsulares favorables a los españoles (Bailén), pudo dicho pacto ser conjurado.El virrey debió defender la legitimidad del cosmos hispanoamericano por medio de acciones militares con el fin de pacificar las revueltas. De hecho, las contraofensivas virreinales fueron siempre puramente defensivas frente a los ataques y revoluciones protagonizadas constantemente por los insurgentes, que se aprovecharon de la situación de descabezamiento que se dio en la península y a la dejación en sus funciones de algunos de sus representantes en América. No obstante, Abascal fue el paladín de la causa real en los virreinatos, fue la lucha de un brazo contra un continente. Cuando no había rey en España, Abascal lo fue de América.También influyó la Constitución de 1812. Los representantes peruanos a Cortes con distinta suerte en su proyección política y personal se integraron en las comidillas e intrigas gaditanas a favor y en contra de la figura del virrey.Junto con ello llegó la libertad de imprenta, con periódicos conservadores, como la Gaceta del Gobierno de Lima o el Verdadero Peruano o pro constitucionales como El Peruano o el Satélite del Peruano, fueron frentes de batalla de la elite política virreinal empleada por absolutistas y reformistas hasta 1814.Pero el reflujo de ideas también se dio en los claustros de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, sitos en las dos principales ciudades peruanas, en los que tan pronto debatían escolásticos y novatores como se leían clandestinamente obras de La Enciclopedia.Finalmente se dio la vuelta a la paz y tranquilidad anterior a la invasión napoleónica de España, con la restitución del rey Fernando VII en 1814, la derogación de la Carta Magna, el restablecimiento de la Inquisición, la prohibición de la libertad de prensa y el aplastamiento de los levantamientos revolucionarios en toda la América española.En sus últimos años como virrey del Perú, Abascal se limitó a confirmar todas las reales órdenes llegadas desde Madrid, dar consejos del tipo de gobernante que necesitaban las provincias ultramarinas, rehabilitar a los jesuitas, dar carta blanca a la explotación de minas por medio de bombas de vapor y a los bancos de pesca balleneros.En 1816 Abascal recibió desde España la noticia de su cese en las funciones de virrey del Perú, ordenándose su retorno a la metrópoli. Su vuelta definitiva a España -cargado de títulos y honores, su única hija comprometida con un oficial peninsular y el reconocimiento de la élite social peruana por la que tanto hizo en los diez años más azarosos y meritorios de toda su vida- se produjo con la partida, el 13 de noviembre de aquél año, no sólo del Perú sino de América, a la que ya no volvió a ver jamás.
Reconocimientos honoríficosAbascal2.jpg
  • Fue nombrado Marqués de la Concordia
  • Ingresó en la Orden de Santiago, en 1795,
  • Gran cruz de Carlos III, en 1811
  • Gran cruz de Isabel la Católica, en 1815
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José Fernando de Abasca Wikipedia
José Fernando de Abascal. Ecured.cu
José Fernando de Abascal. Mcnbiografías.com
Editor: FRB